lunes, 29 de junio de 2026

TEATRO FIN DE CURSO: CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE

 Preparar una obra de teatro desde cero es un viaje precioso que va mucho más allá de subirse al escenario el día de la función. Detrás hay semanas de esfuerzo, de superación de la timidez y de un trabajo riguroso en dos áreas fundamentales de la LOMLOE: la Competencia en Comunicación Lingüística y la Competencia en Conciencia y Expresión Culturales.

Llevar una historia tan mágica a las tablas del colegio requiere una gran organización. Nuestro camino se dividió en tres grandes fases:

  1. Lectura y análisis del texto: Empezamos leyendo la adaptación de la obra  (durante el primer trimestre la seño les leyó el libro original de Roald Dahl). Analizamos cómo es cada personaje (la humildad de Charlie, la excentricidad de Willy Wonka, los caprichos de Veruca...) para entender sus motivaciones antes de empezar a actuar.

  2. El reparto de roles y los ensayos: Una vez repartidos los papeles, empezamos los ensayos en el aula y en la sala SUM . Primero con el texto en la mano, trabajando la lectura teatralizada, y poco a poco memorizando y añadiendo movimiento.

  3. El Gran Estreno: Los nervios del directo, el trabajo en equipo entre bambalinas, la gran recompensa del trabajo bien hecho y la alegría de ver que todo el esfuerzo mereció la pena.

En cuanto al desarrollo de las competencias clave, el teatro es, probablemente, una de las herramientas más completas para trabajar la lengua de forma viva y significativa. Con Charlie y la fábrica de chocolate hemos potenciado:
  • Comprensión lectora y análisis literario: Comprender la estructura de un texto dramático (las acotaciones, los diálogos, las escenas) y realizar inferencias sobre la psicología de los personajes.

  • Oralidad: Hemos trabajado a fondo la prosodia. El alumnado ha aprendido la importancia de proyectar la voz para que se escuche al fondo de la sala, vocalizar correctamente, jugar con la entonación para transmitir emociones (enfado, sorpresa, alegría) y controlar el ritmo del habla.

  • Escucha activa y turnos de palabra: En el teatro, saber escuchar es tan importante como hablar. Para que un diálogo funcione, el alumnado ha tenido que estar  concentrado en las réplicas de sus compañer@s, desarrollando una atención impecable. Éste ha sido uno de los mayores retos de este trabajo.

Por otro lado, la dimensión plástica y dramática ha inundado el tercer trimestre, permitiendo al alumnado expresarse a través de diferentes lenguajes artísticos.
  • Expresión corporal y arte dramático: L@s peques han descubierto que comunicarse no solo es usar palabras. Hemos  aprendendido a transmitir con la postura, los gestos de la cara y el movimiento por el espacio. 

  • Sentido estético y caracterización: Apreciar cómo el vestuario, los decorados y la música  ayudan a contar una historia y a generar esa atmósfera mágica y dulce que caracteriza la obra de Roald Dahl.

Ver cómo han superado sus pequeños bloqueos, cómo se han apoyado  un@s a  otr@s cuando a alguien se le olvidaba una frase y la ilusión con la que han construido este proyecto juntos ha sido una experiencia inolvidable. El teatro no solo nos hace mejores comunicadores y artistas, nos hace un grupo mucho más unido.

En el siguiente vídeo podéis disfrutar junto a vuestras hijas e hijos del magnífico trabajo que han realizado.

          

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